
NACIDO DE LA TIERRA. CRIADO EN LAS MONTAÑAS.
Cuando la familia González-Martínez comenzó a cultivar tabaco en las montañas de Puriscal, muchos dudaron. Costa Rica, decían, no era tierra para esto. Eligieron no escuchar. Sembraron donde nadie más se atrevía: en las alturas, donde el aire es más delgado y la niebla llega antes que el sol. Y la tierra, con el tiempo, les dio la razón.
IGM Mountain Tobacco nace de esa convicción silenciosa. Una línea cultivada en la Finca de la Paz, a más de 2,300 pies de altura en Bocanas de Puriscal, donde el clima de montaña y la niebla matutina —la misma que cubre las hojas cada amanecer— dan vida a un tabaco de carácter único en el mundo. Cuatro cosechas al año, porque aquí la tierra no descansa, y tampoco nosotros.
Sus cuatro vitolas llevan los nombres de cuatro criaturas emblemáticas de Costa Rica, tan vibrantes como la biodiversidad que las inspira:
Frog [Rana], pequeña pero imposible de ignorar — de colores intensos que advierten su carácter antes de que lo conozcas.
Sloth [Perezoso], lento por elección, no por debilidad — porque algunas cosas, las buenas, no se pueden apurar.
Tucán, vistoso y seguro de sí mismo — el que no necesita levantar la voz para que todos lo noten.
Iguana, serena y resistente — dueña del sol y de su propio ritmo, con ese carácter tranquilo que no necesita demostrar nada.
Cuatro criaturas. Cuatro temperamentos. Un mismo origen.
Porque este tabaco no solo viene de un país: lo celebra.








